En el invierno de este año, final de enero o principio de febrero (no recuerdo, ni encuentro tampoco las anotaciones de los días exactos), realizamos, la para nosotros típica, excursión a Huelva (Riotinto y Doñana).
El primer día nos reunimos temprano en la puerta del instituto, a las 8, y el autobús nos llevo directamente al Museo Minero de Riotinto.
Tras el museo visitamos restos arqueológicos de la época romana y una corta minera.
También forma parte de la excursión por la comarca, el poner de manifiesto las diferencias sociales existentes en la época victoriana, entre los empleados de la compañía minera, británicos, y los trabajadores, lugareños y para ello se realiza un paseo y visita una casa, en el barrio de Bellavista, antigua residencia de los empleados británicos.
Otro de los atractivos de la visita, consiste en recorrer parte del trayecto del ferrocarril minero que transportaba el mineral desde aquí hasta Huelva. Discurre paralelo al Río Tinto y podemos apreciar el enorme impacto que la actividad minera produce en el medio y como este se va recuperando conforme nos alejamos del centro de explotación.
Después de “dormir” en el Albergue Juvenil de Huelva (quienes hayan pasado alguna noche con alumnos fuera de su casa, en cualquier tipo de establecimiento, entenderá perfectamente por qué he entrecomillado lo de dormir), salimos para la visita al Parque Nacional de Doñana. Como no podía ser de otra forma, estuvimos viendo también la aldea del Rocío y sus marismas.
En vehículos todoterreno realizamos una visita de aproximadamente cuatro horas a Doñana.
Tras este recorrido y con arena en muchas partes del cuerpo, nos volvimos para Málaga.
En agosto de este año un grupo de amigos (antiguos alumnos, profesores y familiares), hicimos una ascensión nocturna (en una noche con luna llena), a la Maroma. En coches nos desplazamos hasta al área recreativa del “El Robledal Alto”, situado en su vertiente norte y desde aquí realizamos la ascensión.
Mientras realizamos la subida el ejercicio nos mantuvo a buena temperatura. Recién llegados y tras comer y beber algo, seguimos sin notar frío, pero al alba, el frío se dejó sentir, como se aprecia en la foto.


















