El Paraje Natural de la desembocadura del río Guadalhorce se extiende sobre parte del delta que se ha constituido gracias a los sedimentos aportados por el río. Extracciones de áridos por debajo del nivel freático originaron depresiones en las que afloró el agua, constituyéndose las lagunas que en la actualidad dan refugio a una importante fauna avícola.

Chorlitejo chico (Charadrius dubius). Chorlitejo identificable por el anillo ocular amarillento que presenta. 13-09-2012.
Tanto el Chorlitejo como la Cigüeñuela los observé en la laguna Grande.

Zampullín chico o común (Tachybaptus ruficollis). La mancha verdosa de la base del pico es un carácter distintivo. 20-09-2012.
El Zampullín y la hembra de Malvasía los vi en la laguna Escondida.
Las aves que nos encontramos en este lugar varían a lo largo del año en función de la estación. En la mañana del 15 de enero pude avistar y fotografiar las siguientes aves:
Por los caminos del paraje se veían muchas Lavanderas.
En zonas de poca profundidad de las lagunas, a la Cerceta común. Aparecían tanto en la laguna de La Casilla como en el Río Viejo.
Es muy llamativa la coloración de su cabeza.
También resultan interesante las posturas que pueden adoptar para su alimentación.
En la misma laguna que las cercetas se encontraban también patos reales.
Estos patos presentan una coloración muy vistosa, en especial los machos. Cabeza verde, collar blanco, plumas centrales de la cola negras y rizadas, patas naranja.
Al igual que las cercetas, en zonas de poca profundidad del Río Viejo se encontraban algunos flamencos, removiendo el fondo para alimentarse.
En una nueva visita, el 24 de enero y entre chaparrones, disfrute de la vista de algunas aves más. Sobrevolando el sector apareció un Águila calzada (Hieraetus pennatus).
Estas son las imágenes que pude tomar de su dorso y vientre.
En la laguna de La Casilla y en el Río Viejo, se encontraban Ánades frisos (Anas strepera).
En las márgenes del Río Viejo, comiendo, había algunos limícolas, Archibebes claros (Tringa nebularia).
El último día de enero he vuelto a visitar el paraje. Hizo un día magnífico de temperatura, estuve paseando toda la mañana por entre las laguna en mangas de camisa y pude añadir algunas aves más a esta colección: Malvasía macho, Patos cuchara, Cormoranes y Polla de agua.
Estos patos resultan inconfundibles cuando presentan la cola levantada, resultando también muy llamativo su pico celeste y las grandes manchas blancas de la cabeza.
Junto a las Malvasías se encontraban varias parejas de Patos cuchara, también con colores muy llamativos.
Un grupo de Cormoranes se encontraban posados en los ramajes de la laguna Grande.
Las manchas amarillo y blanco de su rostro resultan llamativas y determinantes.
Muy frecuente en el paraje es la Polla de agua.
Recién comenzada la primavera me he dado un paseo por la desembocadura del Guadalhorce, el pasado 21 de marzo, el paraje está totalmente florecido y hay abundancia de agua en las lagunas. Los dos brazos del río están llevando hasta el mar gran cantidad de agua y sedimentos, volviendo de color marrón las aguas hasta muchos metros de la desembocadura.

Las abundantes lluvias de los últimos días han arrastrado hasta el mar gran cantidad de materiales. Desembocadura del río Guadalhorce. 21 de marzo de 2013.
En esta ocasión pude ver y fotografiar algunas aves que hasta ahora no lo había hecho.
Había un par de ejemplares de avoceta muy activas.
Cormoranes solazándose,
junto a Garzas reales.
Porrones también muy activos.
Verdecillos acicalándose en los charcos tras las lluvias.
La Lavandera boyera (probablemente la raza ibérica), también estaba junto al agua.
Los jilguero sobre las cañas.
Las currucas con su típico comportamiento inquieto, tanto la cabecinegra como la carrasqueña.

Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala). Destaca el vivo rojo del ojo. Ejemplar anillado, como se aprecia en la pata derecha. 21 de marzo de 2013.

Curruca carrasqueña (Sylvia cantillans). Ejemplar posado en la alambrada que rodea al yacimiento arqueológico del Cerro del Villar. 21 de marzo de 2013.
Sobre un buen “oteadero” el cernícalo.




































