Tengo que reconocer mi debilidad por esta sierra y los paisajes que nos proporciona. Siempre me ha resultado difícil creer que, a tan cortísima distancia de nuestra costa subtropical, pudiera disfrutar de paisajes alpinos.
En mi época de profesor, durante muchísimos años estuve organizando excursiones a este paraje (ya irán apareciendo más imágenes de las mismas en los respectivos años del apartado “Baul”).
Ahora, jubilado, la sierra sigue ejerciendo una fuerte atracción sobre mi y dado que mi amigo Antonio había organizado una subida a ella para el pasado domingo día 20, no pude resistirme y lo acompañe.
Subimos en coche hasta el Puerto del Saucillo.
Desde aquí nos dirigimos hacia los LLanos de la Casa, pasando junto a la reconstrucción del pozo de la nieve
y la fuente de la Perdiz.
Seguimos por la vereda hasta cerca de Enamorados y conforme ascendíamos el viento y el frío se hicieron más intensos, estando aparejados su intensidad con la belleza de las vistas.
Cuando las temperaturas son muy bajas y pasan por entre la vegetación nubes cargadas de humedad, van quedando prendidas en las hojas y ramas gotitas de agua, que rápidamente congelan vistiendo de blanco, como fantasmas, a los árboles, arbustos y todo sobe lo que se han depositado. En la región, cuando ocurre esto, se dice que los árboles están “abrisados”.
Os planteo una adivinanza, observar el poste indicador y deducir de donde soplaba el viento, ¿de la izquierda, o de la derecha?
La respuesta al final de la entrada.
La vuelta la efectuamos por el Puerto de Bellina, pasando junto a los cedros,
que se estaban desprendiendo de sus piñones.
Poco antes de llegar al Puerto del Saucillo pasamos junto al pinsapo candelabro.
Estos vídeos fueron tomados el día de la excursión:
Respuesta al acertijo: El viento soplaba de la izquierda. La banderola de hielo crece contra el viento, pues es en ese lado donde quedan las gotitas de agua que rápidamente se congelan.














